Alexander Torres Iriarte: Venezuela está hoy en la misma disyuntiva histórica que el 5 de Julio de 1811

Dr. Alexander Torres Iriarte

Por: Contrapunto

“Negociación debe ser un diálogo entre iguales, de proyectos divergentes pero con puntos comunes que redunden en la mejoría de las mayorías”, afirma el presidente del Centro Nacional de Historia a propósito de los 208 años del nacimiento de Venezuela como república

La declaración de Venezuela como república, de la que se cumplen 208 años este 5 de Julio, sorprende al país en una situación similar a la de 1811. Al menos, así lo entiende el historiador Alexander Torres Iriarte, presidente del Centro Nacional de Historia.

“Ayer fuimos colonia y la unidad venció el colonialismo; hoy el imperialismo nos ataca y con unidad lograremos lo que lograron nuestros mayores: ser libres, iguales e independientes”, señala Torres Iriarte en entrevista con Contrapunto vía Whatssap.

Hay algún paralelismo entre el 5 de julio de 1811 y el presente?

-Hay elementos comunes, respetando por supuesto los marcos históricos y las especificidades en cada caso. El 5 de Julio fue un acto fundacional, cuya razón básica era quitarse de encima el ominoso colonialismo español. En 1999, con la revolución bolivariana, dimos un paso bastante similar en la búsqueda de refundar la república sin ninguna tutela imperialista o de oscura procedencia. El 5 de Julio fue la decidida toma que hizo un grupo de criollos, acompañado por otros grupos étnico-sociales, para romper con el yugo extranjero y lanzarse un modelo político republicano. En 1999, con la revolución bolivariana, hemos hecho lo propio en la búsqueda de un sendero original que hemos llamado socialismo bolivariano. El 5 de Julio de 1811 está contextualizado en una guerra interna, con rasgos civiles y sociales muy notorios, y también una guerra entre patriotas y realistas. Además, esa guerra estaba en un contexto de fragmentación nacional, asediado por un duro bloqueo. Hoy día, 208 años después, Venezuela está en una guerra no convencional, en una guerra híbrida, con un bloqueo inmisericorde, con una guerra económica, un enfrentamiento soterrado y a veces evidente de venezolanos contra venezolanos, de pueblo contra pueblo, con la finalidad de socavar el ánimo, el espíritu y las instituciones nacionales para justificar gobiernos extranjeros.

-¿Venezuela está en la misma disyuntiva histórica? Por qué?

-Vivimos una disyuntiva histórica bastante interesante, guardando las distancias. El 5 de Julio de 1811 se puso a prueba la lucha por la soberanía. Hoy, 208 años después, el concepto es la lucha por la soberanía: Ayer, contra la injerencia española; hoy, contra el abuso imperialista estadounidense. La disyuntiva histórica es la misma: colonia o independencia, colonia o soberanía. La colonia tiene sus representantes en un sector de la derecha que está en connivencia con el imperialismo norteamericano para erosionar el Estado venezolano, bajo la tesis de que el Estado venezolano es un Estado forajido, y hacia adentro de que es un Estado fallido. Quienes luchamos por la independencia hablamos de un modelo político inclusivo propio, que tiene nudos y tiene lunares, es en gran medida creación original y por ende debe ser respetado por el principio de la soberanía de los pueblos. La colonia de ayer y la colonia de hoy tienen representantes: un sector de la derecha apátrida, y a las pruebas nos remitimos, que pide la intervención armada directa, la invasión; mientras que los que luchamos por la independencia, las fuerzas progresistas, con el gobierno a la cabeza, pedimos y luchamos por la soberanía. Eso no quiere decir que en el marco de las fuerzas progresistas o del gobierno no haya individuos filtrados, obstruccionistas y aprovechadores, que en nombre del chavismo se ha lucrado y han impedido alcanzar el preciado sueño de la independencia.

-En el siglo XIX hubo guerra, pero también negociaciones. Es este, de nuevo, un momento para la negociación política en Venezuela?

-El tema de las negociaciones es muy sensible en la historia de Venezuela y hay experiencias muy notables. En 2020 celebraremos el bicentenario del armisticio y la regularización de la Guerra: Bolívar se sienta con Morillo en Trujillo en búsqueda de “hacer la guerra” como la hacen los pueblos civilizados. Esa medida se ha tomado como un antecedente remoto del derecho internacional humanitario. Se pudo en un momento más duro y más aciago, de guerra de exterminio; hoy día es posible la negociación, pero haciendo una salvedad: negociación no es entrega, no es regresión, no es chantaje; no se puede hacer con un bloqueo ni con una guerra económica. Negociación debe ser un diálogo entre iguales, de proyectos divergentes pero con puntos comunes que redunden en la mejoría de las mayorías; de otra manera estamos regresando atrás. Para que haya negociación debe haber voluntad, reconocimiento del otro y un diálogo en equidad. Tal vez este es el momento para la negociación, y el presidente Maduro siempre ha tendido la mano para la misma. No obstante, la derecha ha demostrado que no es monolítica y que tiene aviesos intereses que a veces desdicen de la palabra empeñada. Sí es el momento de la negociación política, pero una negociación bien entendida. Que sirva de inspiración el ejemplo de la Gran Colombia con el reino de España hace 200 años, en el cual la independencia se realizó posteriormente.

-Qué rol jugaron las fuerzas internacionales en el pasado y qué rol juegan ahora?

-Las fuerzas internacionales han jugado un papel modelador, y a veces determinante, en la historia nacional. Hace 200 años fuerzas extranjeras, representadas por España, sometieron a estos pueblos a 300 años de dominación. Pero pudimos, con el concurso de diversos actores, salir del ominoso régimen colonial. El 7 de agosto recordamos la Batalla de Boyacá, donde Bolívar logró independizar a Nueva Granada y a Cundinamarca, pero no lo hizo solo: lo hizo con el concurso de los neogranadinos, con el comando de Francisco de Paula Santander. Ante el colonialismo ayer hubo unidad nuestroamericana. Creo que esa es la clave hoy: ante el imperialismo, ante las medidas unilaterales coercitivas y criminales, genocidas del gobierno de Estados Unidos, la tenacidad de los pueblos unidos bajo el estandarte de la libertad y la soberanía. El mundo le ha dado la razón a Venezuela, pero los medios de comunicación al servicio de las trasnacionales y los medios imperialistas han creado una dictadura mediática en contra de nuestro país. Ayer fuimos colonia y la unidad venció el colonialismo; hoy el imperialismo nos ataca y con unidad lograremos lo que lograron nuestros mayores: ser libres, iguales e independientes.


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