La escaramuza

por Enrique Ochoa Antich

30 de abril. 6 am. El presidente de la AN, flanqueado por su jefe político, Leopoldo López, se dirige al país desde la base militar de La Carlota.

-La FA no apoya a este gobierno y está con la Constitución, asegura, y hace un gesto hacia sus espaldas como diciendo-: Hela aquí.

Al fondo, unos militares en formación y unas rejas que parecen ser las de la base. Desde adentro, pensaba uno.

Barrunté en ese momento: Bueno, si tomaron La Carlota, quizá esto, aún fracasando militarmente, pueda tener las consecuencias del 1° de Enero de 1958 que semanas después dio paso al 23 y al derrocamiento del tirano. Y aún puede ser, escribo hoy, dada la torpeza mezclada con soberbia de quienes ocupan Miraflores.

Más tarde, dice el aludido a una televisora extranjera:

-Hoy, un sector, un grupo muy importante de la FA, no sólo en Caracas sino en todo el país respalda La Constitución.

¿Intentona golpista? ¿Pronunciamiento militar?

De pronto vemos que algo falla: a los alzados comienza a vérseles rodeados de gases lacrimógenos. ¡Ah!, murmura el país, es que esto es… ¡fuera de La Carlota!

Las imágenes que empiezo a ver en CNN y en TVE son las de un ceñudo Leopoldo López dando vueltas en círculo en el distribuidor de Altamira, unos plátanos verdes junto a una ametralladora emplazada contra la guarnición militar, y luego la de los sempiternos encapuchados arrojando molotovs a los militares a los que quieren sumar a su causa (¡habrase visto!) y destrozando con furia la reja tras la cual creíamos en la madrugada que declaraban los alzados.

Y las informaciones que recibimos de aquí, allá y acullá, en la voz de dirigentes políticos y luchadores sociales en los cuatro puntos cardinales del país, es que ni una hoja se movió en ningún cuartel de la república. ¿Y no que “…un sector, un grupo muy importante de la FA, no sólo en Caracas sino en todo el país respalda La Constitución”?, me pregunté. ¿”…un grupo muy importante de la FA” esta veintena de oficiales de la GN? ¿Puede mentirse tanto? ¿Cómo puede tanta gente inteligente y culta dejarse seducir por un liderazgo así, inmaduro, marrullero y simulador? Es uno de los muchos misterios que confunden mi mente en estos tiempos turbios.

Todo comenzó a adquirir la forma de un truco, a lo más, de un foco con cuya chispa pensarían los alzados incendiar la pradera, en fin. Y acaso los gringos creyeron en estos cantos de sirena porque, como me dijo alguien, un anglosajón jamás entenderá lo que para un caribe significa la frase “Esto está listo”.

Desde las entrañas, como pude decirle a Maripili al día siguiente en declaraciones para su programa de radio, me brotó este tweet que algunos medios nacionales e internacionales tuvieron a bien publicar:

Lo de hoy ha sido una nueva irresponsabilidad del extremismo. Ningún golpe. Ni a pronunciamiento militar llegaron. Operación publicitaria más o menos ridícula. Ahora la oposición negociará más debilitada. Maduro, más atornillado. Nunca como ahora requerimos diálogo y referendo.

Pero hay versiones, que siempre abundan en estos casos. La más resonante de todas es que algunos militares de alto rango, ¡Padrino incluído!, se rajaron a última hora. Todo puede ser, claro. Evidentemente, al interior de los cuarteles el país bulle igual que el de afuera. Pero si algún actor de este drama venezolano ha ayudado a que lo militares se broquelen alrededor de Maduro, ha sido el torpe liderazgo que hegemoniza a la oposición a cuenta de su control de la AN: ley de amnistía que los criminalizaba a todos por igual, rechazo a toda negociación, bombas contra los uniformados… Así, imposible.

¿Y no será que los engañaron?, nos preguntamos ahora todos. Guardando las distancias, ¿otro Santa Inés como el de Chávez el 11A y cuando el paro, para hacerlos mostrar el pescuezo y capturarlos a todos? “¡No responden los celulares!”, se quejaba un ya impúdico Abrams. No olvidemos que este gobierno tiene la asesoría de la inteligencia rusa, china, iraní y cubana, que no es poca cosa. ¿Dejaron salir a Leopoldo?

Tres conclusiones preliminares:

Primera: De inmediato, el gobierno sale fortalecido. Más gente apoyándolo el 1° de mayo, por ejemplo. Y más extremismo “revolucionario”, más métodos dictatorialistas legitimados por el extremismo de la derecha. Claro, fortalecido momentaneamente. Porque su congénita incapacidad y la corrupción que carcome los cimientos del régimen, harán que ninguna victoria sea a largo plazo. El enemigo más temido del gobierno es el gobierno mismo. Y la procesión verdeoliva va por dentro.

Segunda: Para ser indulgentes, y valorando que detrás de todo está el Departamento de Estado que algo sabe de golpes, insurgencias, derrocamiento de gobiernos y asesinatos, supongamos por un momento que lo del 30A no fue sólo irresponsabilidad e inmadurez, engaño, truco y simulación. Tal vez el plan consiste en seguir provocando hechos de esta naturaleza, profundizar las sanciones, hacer ingobernable al país, someterlo a sobresaltos recurrentes como éste, una y otra vez, hasta obligar al gobierno, creen ellos, a una negociación que implique la capitulación de Maduro. Difícil, creo yo, conociendo a los camaradas. ¿Y si eso no pasa? ¿Que continúe la devastación del país provocada ya no solamente por el gobierno sino también por la oposición-AN-EEUU? Matarnos de hambre parece ser que es en lo único que están de acuerdo gobierno y oposición-AN-EEUU. ¿Intervención militar extranjera gringo-colombo-brasileña como sigue invocando el presidente de la AN? ¡Vergüenza!

Tercera: Se requiere de otra oposición. Sí, complicada su conformación habida cuenta del poder que ostentan los dos polos. Pero hay que intentarlo. Terciar con propuestas como la del referendo consultivo. Y comprender que, como en toda transición democrática exitosa que en el mundo ha sido (España, Chile, Nicaragua, Sudáfrica, Polonia, etc., etc.), quien deja el gobierno debe permanecer en el poder compartiéndolo. Y me atrevo a adelantar una hipótesis más audaz: si se quiere no imponer sino negociar y pactar una resolución democrática a la crisis, hoy por hoy debe incluirse la posibilidad de que el propio Maduro sea parte de ella en ejercicio del cargo que ostenta.

30 de abril. A alguna hora de la tarde. Se escuchan disparos en la Francisco Fajardo. Civiles y militares aprietan los gatillos de sus armas, partidarios unos y otros del gobierno y de la oposición. Por fortuna, sólo un amago. ¿Queremos dos ejércitos a más de dos parlamentos, dos TSJ, dos Fiscales y dizque dos presidentes? Si la insurgencia militar hubiese sido mayor, ¿sus contrarios se iban a rendir sin disparar un tiro? Una conflagración armada entre venezolanos, ¿es eso lo que queremos? ¿Más fallecidos que los que ya han causado las protestas, la represión y el odio?

Un poco de cordura no les vendría mal a las partes

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