Maduro se cambió de ropa

AME6643. CARACAS (VENEZUELA), 24/02/2020.- Fotografia cedida por prensa de Miraflores donde se observa al presidente Venezolano Nicolás Maduro vestir como militar en un acto de gobierno el pasado 17 de febrero del 2020, en Caracas (Venezuela). En pleno desafío global y con Venezuela posicionada como pieza central de un tablero que tiene a cada lado a las antiguas potencias de la Guerra Fría, Nicolás Maduro decidió afilar su mensaje recientemente al desempolvar un traje que parecía relegado: el verde olivo de comandante en jefe. Fue la primera vez que el presidente Maduro, civil que, antes de llegar a la política, dedicó su vida a trabajar en transportes y como guardaespaldas, daba el salto de vestir ropa con colores que evocan a los militares a portar directamente un uniforme. EFE / PRENSA MIRAFLORES / NO VENTAS / SOLO USO EDITORIAL

Se señala que el jefe del Estado trata de mimetizarse con el sector militar base de su apoyo y sostén de su gobierno

El verde que luce no es de dólar, ni verde primavera. Es verde oliva, el verde que lucen los militares.

Nicolás Maduro, quien era visto como el ala civil del oficialismo heredero de Higo Chávez apunta su discurso para seguirse congraciando con el ala militar que sostiene su Gobierno.

Llama la atención que hace unos días Maduro llegó vestido de militar porque parece que ya no basta el discurso lleno de alusiones a batallas, cerco, acciones comando y demás “yerbas aromáticas” de la jerga militar

Una análisis publicado en el portal De aquí y de allá se hace alusión a este fenómeno.

Se señala que “el diseño del atuendo mira hacia las chaquetas que usaba Fidel Castro probablemente pensadas por el tamaño de Maduro que recuerda al líder de la Sierra Maestra, aunque algunas fuentes indican que ya era un diseño pensado para Hugo Chávez en 2008”.

Hacen la acotación de que la Ley de la Fanb fue modificada y se estableció que el comandante en jefe podía tener su propio uniforme para la ocasión que así lo requiriese de allí que esto no es contradictorio con la normativa legal como pudiese pensarse.

Pero

Maduro puso correr a los costureros de palacio y hay que recordar que fue hace casi un año que Juan Guaidó, se plantó con unos militares en la inmediaciones de La Carlota exigiendo una reacción en cadena de la FANB para derrocarlo.

“Tiene que ver con un cambio en la retórica en la narrativa a efectos de presentarse como una persona que esta dispuesta a ir a la guerra o que simplemente está preparado para ir a la guerra, tanto en actitud defensiva como ofensiva”, aseguró Sergio Ramírez en una nota que publicó la agencia de noticias Efe hace unos días.

Desde ese día Nicolas Maduro redobló sus esfuerzos para tratar meterse en el mundo militar. Lo vimos haciendo ejercicios, corriendo con sus generales, desplegado en los simulacros de agresión que ahora serán permanentes.

Luego de las declaraciones de Trump en el mensaje del Estado de la Unión, el más importante de un Presidente de los Estados Unidos – con Guaidó como invitado especial- necesita enviar un mensaje inequívoco a los suyos: Yo estoy preparado para guerra.

El discurso sube de tono. Cada vez hay más alusiones al tema militar, a la preparación que se tiene.

La arenga hacia la base dura del chavismo, que aun erosionada por la mala gestión está alrededor del 10%, no cesa y trata de construir una épica de resistencia heroica que pueda cohesionarla.

El discurso dele enemigo externo y los traidores locales busca apalancar el sentimiento corporativo que tiene la FANB.

Estos simulacros fueron con mayor aspaviento. Vimos Remigio Ceballos, Jefe del Estado Mayor del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional, en cámara disparando como muestra de que “aquí se sabe lo que se hace”.

También se incluyeron en los recientes ejercicios militares el lanzamiento de municiones, incluidos misiles tierra-tierra o tierra-aire

El despliegue apunta mostrar que se está preparado para un guerra irregular pero con pertrechos y con gente capacitada para dar la cara detrás del armamento.

Este discurso se complementa con la constante afirmación que hace el número dos del partido de Gobierno Diosdado Cabello: “Podrán entrar, pero van salir en una bolsa plástica”.

Vladimir Padrino, el ministro de la Defensa ya conoce y ha manejado el concepto de guerra popular prolongada de la jerga maoísta, en anteriores oportunidades.

Maduro ha sostenido “no queremos violencia, queremos el diálogo y la paz”. Sin embargo acota inmediatamente. “No le tenemos miedo a combatir con las armas en la mano para defender la paz, la integridad territorial y el futuro de Venezuela”. “Somos una revolución pacífica pero armada”.

Y así construye un mensaje de poder y por eso llegó la hora de vestirse de verde oliva para mostrar la disposición al combate a través de la simbología y no solo de la palabra.

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