Termómetro Económico: Los banquitos de aquí y los bancotes de allá

Analizar el sistema financiero nacional en el contexto actual pone a cualquiera a temblar de frio. Y es que cuando se habla de bancos, existe una arquitectura institucional robusta configurada por el Banco Central de Venezuela, la Superintendencia de bancos, la Asociación Bancaria Nacional, los bancos de capital privado y los bancos de capital del estado (que conforman la mal llamada banca pública) y el resto de las instituciones como FOGADE y demás. Y le vienen a uno tantas cifras formales, que resulta imposible entenderla en términos absolutos y de un solo viaje. Así querido lector, que trataré en lo posible de puntualizar algunos aspectos relevantes, que permitan ilustrar la situación, siendo que el sistema financiero, es un reflejo absoluto de la situación de la economía real de un país. Por este motivo, es de mucha importancia su comprensión.

¿Para qué sirve la banca?

La banca es un intermediario entre los que tienen dinero disponible y que no requieren utilizarlo de momento, y los que no tienen dinero disponible y lo requieren de momento, generando unos gastos de transformación que contienen una utilidad. Este dinero sale de la diferencia entre la tasa que el banco cobra por prestar el dinero y la que el banco paga por recibir el dinero. De tal manera, que el que tiene un dinerito de sobra no tiene que meterlo debajo del colchón,  enterrarlo en una lata en el patio, o ver a quién se lo puede prestar para sacarle algún provecho, y que esta persona sea buena paga, y no vaya a hacer el acto de desaparición con los billeticos ajenos. Es un intermediario entre agentes excedentarios y deficitarios. Si no fuera por las instituciones financieras, las personas que hubieran prestado su dinero directamente, y que lo necesitaran de vuelta por alguna situación, tendrían que estar detrás de la persona a la cual se lo prestaron, rogando su devolución. Por esto, la banca debe mantener niveles aceptables mínimos de liquidez, ya que debe devolver el dinero de los depositantes cuando corresponda y se demande. Cumple entonces la función de canalizar el ahorro. El ahorro de unos es la inversión de otros. Canaliza el ahorro a la inversión. Acopia las pequeñas masas de dinero de los depositantes, las cuales se convierten en capital para la inversión. Esto significa que el dinero que el banco presta es el dinero de otras personas. Por esta razón, debe cumplir con un protocolo de evaluación de perfil de riesgo de la persona beneficiaria del crédito, y del uso que le dará al dinero, para asegurar en la medida de lo posible, su retorno al banco y luego al dueño del mismo. Es por esta razón, que su actividad está regulada por la ley y controlada por la Superintendencia de Bancos.

¿Cuántos bancos hay en Venezuela?

La banca venezolana ha sufrido una transformación gigante en los últimos 15 años. Y ha pasado por varias crisis. Hoy tenemos 29 bancos de los cuales 6 son de capital del estado y 23 de capital privado. En enero de 2006 por ejemplo, había 52 bancos de los cuales 9 eran del estado y 43 de capital privado. Actualmente tenemos 3.276 oficinas en todo el país, y 50.942 trabajadores del sistema financiero según la SUDEBAN. Por otra parte, el Banco Bicentenario es el que tiene más oficinas con 456 y el segundo con más trabajadores con 7.119. Si contrastamos con el tamaño de su activo, para medir eficiencia de personal, lo coloca entre los menos eficientes.  Por otra parte, el Banco de Venezuela,  representa el 67% de los activos del sistema financiero total. Esto muestra no sólo la progresiva estatización de la banca en Venezuela, sino la alta concentración de los activos del sistema en una sola institución, con los riesgos que ello implica. En total, la banca con capital público representa el 79% del activo del sistema y la banca de capital privado, apenas el 21%.

La banca de capital del estado seguro cumple mejor su función de intermediario ¿Cierto?

Si calculamos el índice de intermediación, con las cifras de la Superintendencia, que no es más que dividir los créditos que el banco otorga, entre el dinero que obtiene de los depositantes, notamos que para septiembre de este año, de cada 100 bolívares que la banca de capital público recibió, apenas prestó 8. En otras palabras, no cumple ni siquiera mínimamente su función de intermediario. La banca de capital privado de cada 100 bolívares que recibió de los depositantes, prestó 31 para que al final, el sistema haya prestado 16 de cada 100 bolívares que recibió en depósitos. En Venezuela no hay crédito en la actualidad. Para dar una referencia, en enero 2006, la banca de cada 100 bolívares que recibía en depósitos, prestaba 52. Y antes de eso, según lo refleja el profesor José Grasso en su libro del año 1.998, publicado por CENDECO de la Universidad Metropolitana, en el año 1.997, de cada 100 bolívares recibidos en depósitos, la banca llegó a prestar 67.

¿Y de qué vive la banca? ¿Cuándo se va a activar el crédito?

La banca está viviendo del cobro de los servicios. De las tarifas y comisiones bancarias, y de las colocaciones en títulos valores. Es evidente la crisis del sistema financiero nacional. Se ha contraído en términos reales de una manera terrible. Actualmente, el total activo del sistema financiero, alcanza aproximadamente $ 5.800 millones, representando cerca de un 8,3%  del producto interno bruto (el producto interno bruto representa toda la producción del país en un año), mientras que para enero 2.006, el total activo alcanzaba  $33 mil millones que representaban un 22,7% del producto interno bruto.  No sólo se contrajo al ritmo de la economía. Ha sido incluso peor la reducción de los activos del sistema financiero. La riqueza se ha desmonetizado en bolívares, favoreciendo el ahorro en divisas y destruyendo el ahorro nacional. Es sin duda, la peor fuga de capitales vivida en nuestra historia. Para ilustrar la gravedad de la situación, en Chile, los activos del sistema financiero alcanzan los $349 mil millones, lo que equivale a un fabuloso 124,7% de su producto interno bruto. En Argentina, el total activo del sistema financiero es de $ 57,9 mil millones, que representan 11,8% de su producto. Y por último, en Panamá, uno de los países receptores del capital venezolano, cuyo sistema financiero sin duda se ha engordado de los dineros de acá bien y mal habidos (recordemos los Panamá papers),   el total activo del sistema financiero, alcanza la astronómica cifra de $122.684 millones para representar un 188,6% de su producto interno bruto. Es para ponerse a llorar. Mucho de ese dinerito debería estar reactivando la economía del país. Ojalá vuelva a los banquitos de aquí.

Por David Mendoza

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